Corrió
tras de su sombra, pero no podía adelantarla. Intentó zafarse
,pero siempre lo cogía. Paro un instante y vio a lo lejos a un grupo
de personas en una fiesta orgiástica y pensó: "tal vez luego,
ahora debo proseguir". Volvieron las ensoñaciones, ahora le
venían a su mente lecturas de juventud. Kierkegard decía: "
La angustia es el vértigo de la libertad" ¿Porqué había
sufrido tanto con esas lecturas?
Se
agacho para hacer desaparecerla, pero siempre quedaba un poquito,
aunque fuera un infinitésimo. Se e dio la vuelta para no verla,
pero no pudo evitar mirar hacia atrás.
Siguió caminando y empezó a recitar de memoria versos de la
Tabaquería de Pessoa:
"
Hoy estoy vencido, como si supiese la verdad.
Hoy
estoy lúcido, como si estuviese a punto de morir, y
no
tuviese más hermandad con las cosas que la de una despedida"
Los
intentos de apartarse de ella, no eran mas que juegos para su
sombra. Comenzó a dialogar con él. Eran diálogos muy intensos y a
la vez vertiginosos. Empezaba a comprender . Aquel día era
diferente; nunca había pasado tanto tiempo a solas con su sombra.
Él
se acerco a la orilla y decidió tomar un baño. Ella se quedó
tumbada en la arena. Cuando salió, lo agarro de la mano.
-
Hemos pasado un buen día juntos, anda y acércate al grupo que
dejamos atrás, pero cuídate de que no te atrapen.
-¿y
tú? -pregunto él-
-Contigo,
me necesitas -Respondió ella-

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